miércoles, 9 de septiembre de 2026

Linda Evangelista y un New York Strip Steak


9:22 p.m. de un martes de julio. Luz tenue. Solo una lámpara para dar atmósfera al espacio. Soñé con Linda Evangelista. Me levanté tarde. Una ducha rápida, pero estructurada. Llegué temprano al trabajo.

Ningún problema real; solo unos veinte, verdaderamente ficticios. De esos que desaparecen al mínimo esfuerzo cognitivo.

De Linda aprendí que conviene levantarse de la cama por $10,000 dólares o más... al día.

De Gertrude, mi gata, aprendo que la cama es grande, pero siempre hay un lado favorito. La intimidad de la cama y el uso adecuado de los datos personales son relativos. ¿Cómo llegó Linda Evangelista si no sabe dónde vivo?

El “No sabe que no sabe” es la frase corporativa, equivalente al proceso de transfiguración de la vaca que está a punto de convertirse en New York Strip Steak. Un nuevo estado superior, más puro, glorioso. De todas formas, terminará hecha mierda. 

Linda Evangelista no tiene nada que ver con la vaca. Importante mencionar que ni Linda ni la vaca sufrieron maltrato en la redacción de esta historia. 

Ahora bien, si usted sospecha que pudiera estar a punto de convertirse en New York Strip Steak, deseo para usted que lo sirvan término medio y con puré de papa, lo acompañen con espárragos y que no olviden la mantequilla de ajo. 

Bon appétit.

Macu.Kitschmacu

Uno escribe lo que le da su regalada gana

 


Al final, uno escribe lo que le da su regalada gana. Esto sucede por dos sencillas razones: 

  1. Porque es regalada.

  2. Porque dan ganas.

Como ambas razones son muy propias y personales, sus ganas y mis ganas pudiesen parecerse pero no serían iguales, por tanto usted debería respetar mis ganas, súmese pues que son regaladas, razón adicional por la cual usted no tendría injerencia, ni opinión en el uso o desuso de las ganas regaladas de lo aquí escrito. Usted no ha puesto un componente monetario que avale o lo haga partícipe de emitir algún juicio, contento o descontento. 

Vaya pues, con ganas, que nada nos debemos.


Macu.Kitschmacu.

En las rocas

 


No, a secas, 

y en las rocas. 

Macu.Kitschmacu

miércoles, 19 de agosto de 2026

Karma instantáneo posmoderno en tres actos

 


Karma instantáneo posmoderno en tres actos

I. Me robé un chicle.

II. El chicle robado desprendió la resina de mi segundo premolar.

III. Tengo cita con la dentista el jueves a las cuatro de la tarde.

Nota del productor: La puesta en escena tiene una duración aproximada de siete minutos. Se recomienda que el público haya atravesado previamente por una experiencia odontológica similar, a fin de apreciar plenamente el conflicto dramático.

Para adquirir entradas, el espectador deberá presentar, al momento de la compra, una tarjeta de crédito acompañada de un comprobante de pago, acuse de recibo o factura, con una antigüedad no mayor a tres meses, correspondiente a una consulta odontológica.

Macu.Kitschmacu

martes, 18 de agosto de 2026

Señor lenguaje

 



Hasta la casa de un verbo irregular. 

Macu.Kitschacu

sábado, 15 de agosto de 2026

Insomnio postmeridiano

 



El plan para este sábado daba como resultado una bien merecida y reparadora siesta vespertina. La ejecución derivó en un insomnio postmeridiano no contemplado en el plan inicial.

Desde la vigilia, seguiremos informando.


Macu.Kitschmacu

La importancia de soñar en grande y otras vicisitudes de la crianza familiar




Hace unos meses alguien robó del Louvre las joyas históricas de la corona francesa: tiaras, pendientes, collares de zafiro de la reina María Amalia y de la reina Hortensia; esmeraldas y diamantes de la emperatriz María Luisa; y finísimos broches de la emperatriz Eugenia de Montijo.

El martes pasado, alguien robó mi viejo bote de la basura que estaba en la calle: de plástico, negro y con la tapadera abollada, una abolengo que el tiempo había sabido respetar.

Moraleja: La importancia de soñar en grande y otras vicisitudes de la crianza familiar.

Macu.Kitschmacu